jueves, 23 de diciembre de 2010

Don Seba, mi héroe civil del 2010

Propongo firmemente a Don Seba como Héroe Civil del año 2010. Don Sebastián Romero. ¿Quién es? Sebastián Romero, 65 años, padre de 7 hijos y de profesión albañil. Si no lo conocen, es quien hace unos días repitió una “hazaña” que capturó la atención pública para defender los derechos de todos los ciudadanos: se trepó a una antena del edificio del IPS y desde allí reclamó que mejore la atención a los asegurados.

Años atrás ya había subido a la antena de Radio Viva para reclamar el cobro de indemnización como ex víctima de la dictadura de Stroessner.

Algunos dirán: “Es un tarado”, o “su acción fue exagerada”, o “al final, no sirvió para nada su aventura”, o “es un figuretti que quería prensa y nada más”. Tales reacciones no serían extrañas en una sociedad donde, por ejemplo quien reclama el derecho colectivo al chofer del colectivo del transporte público (valga la redundancia) es chiflado y abucheado por el resto de los pasajeros que celebran la tradicional e irrespetuosa salida del conductor “Por qué no te bajás y te pagás un taxi si sos tan delicado?”.

Don Sebastián ya tiene “historia” en esto de trepar antenas. Lo hizo la primera vez años atrás subiendo a la antena de Radio Viva. Hace 10 días, su aventura duró unas 3 horas y pudimos enterarnos en ese lapso que esta vez enfrentaba no sólo el dolor de una esposa fallecida recientemente por culpa del cáncer, sino él mismo estaba en medio de una lucha contra dicho mal, como “paciente oncológico” del IPS. Es decir, su dolor no hizo mella para repetir una protesta que esta vez reivindicaba algo tan básico como una atención oportuna, humana y eficiente en el mayor hospital de la seguridad social del Paraguay. Pero una atención no sólo para él, sino para todos los pacientes de la previsional. Don Seba fue vocero de la realidad amarga y lacerante que sufren los pacientes del IPS día a día, ante la insensibilidad de sus funcionarios y autoridades.

Antenas para reclamar

A los ciudadanos paraguayos nos faltarían antenas si tuviéramos que seguir el ejemplo de Don Seba. El IPS se ha convertido en una institución totalmente partidizada, coto de prebenda política e ineficiencia pública, gracias al desprecio institucionalizado hacia los verdaderos dueños de la entidad: los asegurados.

Médicos que se ausentan y se suspenden citas tomadas con 20 30 0 90 días de anticipación; tratamientos que aseguran la muerte del paciente debido a los largos tiempos de espera para el acceso a un médico especialista o a un estudio específico; maltrato permanente a los asegurados y sus parientes; salas de internación a cargo de pasantes y médicos residentes; oscuridades persistentes en la administración de recursos. Todo esto es nada más que un reflejo del resto de la sociedad donde los derechos de los ciudadanos son conculcados y avasallados por la ineficiencia y el desprecio de funcionarios y autoridades a quienes importa más sus adhesiones políticas que el cumplimiento de sus funciones.

Don Seba no cerró rutas ni invadió plazas o campos, como sí lo hacen otros que juegan a “machitos” afectando derechos de terceros para reivindicar dudosos derechos propios. Don Seba no avasalló a nadie para reclamar el derecho de todos. Don Seba ofreció su propia seguridad y vida para protestar y reclamar en nombre de todos, para que todos sean respetados.
Las autoridades quisieron minimizar su acción, prometieron de todo, pero hoy día todo ha vuelto a su cauce “normal” de ineficiencia, irrespeto y negligencia en el IPS.

Ciudadanía valiente vs. Ciudadanía resignada

En el resto de la sociedad, lastimosamente, quizás también ocurrirá lo mismo. Pero la acción de Don Seba, por eso mismo, debe ser rescatada y valorada: porque es el ejemplo latente, viviente, de una ciudadanía que peligrosamente estamos perdiendo, la ciudadanía que es capaz de rebelarse contra la opresión, que protesta y reclama cuando sus derechos son avasallados, la ciudadanía que puede afrontar riesgos y aventurar acciones heroicas en pro de los derechos de todos. Tanto nos hace falta como ciudadanos, para dejar esta modorra complaciente y resignada que es aprovechada por los políticos, por los funcionarios y las autoridades ineptas en muchas instituciones públicas, para seguir haciendo su carnaval de inutilidades e ineficiencias institucionales.

Por eso, a Don Seba, honorable conciudadano, mis respetos , gratitud y reconocimiento. Lo propongo como héroe civil personal. ¿Alguien más se sumará?


José María Costa

martes, 23 de noviembre de 2010

Esperanza marchita

Esperanza desfigurada... cambios frustrados...

No tengo el placer ni el honor de conocer al Dr. Félix Ayala. Pero recojo las opiniones de muchos de sus colegas, de los profesionales que trabajan con él, de los pacientes que han sido beneficiados con su tarea médica o su función de administrar un hospital público. Y sumo a ello el nauseabundo tufo politiquero que envuelve su destitución como director del Hospital Nacional de Itauguá, y todo ello me lleva a pensar que la esperanza en un cambio real, en una mejor manera de administrar la cosa pública, la esperanza en un sistema de salud eficiente y profesional, se va marchitando sostenidamente.

Ya veo venir los vituperios de dogmáticos y arribistas, sempiternos protagonistas de la politiquería kele’e que tienen siempre listos sus comunicados “de apoyo” a los propios y “repudio” a los críticos, casi como un remedo infinito de aquellas épocas tiranosáuricas. No espero menos. Quiero recordar nada más que fui uno de los primeros en alabar públicamente la decisión de este Gobierno y de la ministra de Salud Pública de implementar la gratuidad en los servicios y provisión de medicamentos. Pero también advertí que dicha decisión no se sostendría en un simple voluntarismo ni debía responder a un espasmo populista, sino basarse en mecanismos eficaces y prácticas transparentes.

Todos los caminos conducen a Roma y en el caso de la destitución del Dr. Ayala, todas las evidencias confluyen en que una razón sectaria, politiquera, excluyente, dogmática, ha privado a la función pública de dos profesionales cuya capacidad no ha sido discutida. Lo que sí resultó evidente, es que su incapacidad de callar las irregularidades y vicios del sistema de salud pública sirvió para que ambos sean condenados a una destitución injusta e ilegítima. Algo que, coincidentemente, ya se pudo sentir también en otras instituciones públicas.

Por supuesto, luego afloraron las excusas que no hicieron más que incrementar las sospechas de arbitrariedad e injusticia. Y por si siguieran habiendo dudas, los paniaguados se encargaron de ratificar que la figura ministerial es su “carta” electoral para próximos años, y con ello, dieron una cátedra pública del “nuevo estilo de hacer política” que están implementado: la política del absolutismo, incapaz de aceptar críticas y menos de permitir disidencias. Algo parecido a lo que el stronismo se ocupó de sembrar durante décadas.

Duele ver que médicos y dirigentes que en aquellas épocas lideraban y engrosaban las filas de la resistencia a la dictadura stronista, hoy hagan causa común con una postura que estimula un indeseado déjà vu con años en que docentes, directores médicos, jefes de cátedras del Hospital de Clínicas eran expulsados, defenestrados o vituperados públicamente sólo por ser críticos u opositores al dictador Stroessner.

En aquellos años, la esperanza nos hacía pensar en tiempos mejores. Cuando asistimos sorprendidos gratamente a la decisión de incorporar la gratuidad al sistema de salud pública, sentimos que esa esperanza se convertía en realidad. Hoy, con estos retrocesos, esa esperanza se torna marchita y adopta sostenidamente un ropaje de engaño demagógico.

José María Costa

jueves, 11 de noviembre de 2010

El voto de los no votantes

No sé por qué se habla de que hubo un ausentismo tan grande en las elecciones del domingo 7 pasado. Yo creo que no hubo ausentismo. Al contrario, hubo 100 % de participación y expresión ciudadana. El voto de los ausentes también existe.

Un total de 3.031.143 ciudadanos estaban habilitados para votar en las elecciones municipales del domingo 7 pasado. Se estima que menos del 50% de esa cantidad ha concurrido a los locales de votación. El resto, sin embargo, esa otra mitad del electorado que figura en la estadística como “ausente”, sí ha votado: ha expresado su opinión, contundente, concreta, sobre muchas cosas. Y en particular, sobre la democracia que estamos viviendo.

Desencanto con los políticos.

En primer lugar, la clase política debe tratar de entender el mensaje de los millones de paraguayos que no han concurrido a las urnas. Evidentemente, el desencanto hacia los políticos (evidenciado como el sector de peor credibilidad y prestigio en cuanta encuesta se ha hecho) sigue in crescendo. Muchos creen, probablemente, que la política es una cuestión de los políticos y “allá ellos” con estos temas. Otros quizás han esperado, han confiado, han creído… y se encontraron con las frustraciones de siempre. Los baches siguen, las tragadas continúan, las prebendas siguen favoreciendo a “amigotes” y “parientes”… Mucho discurso de “cambio” para que en realidad todo siga igual.

¿Desencanto con la democracia?

No es extraño ni sorprende ya este desencanto con los políticos y la politiquería. Pero lo que aparece como un riesgo mayor y más preocupante es si esta frustración crónica se está convirtiendo en un desencanto con la misma democracia, con sus procesos de representación y participación a través del voto. Uno tiende a pensar que es en los comicios municipales donde se debe generar el mayor entusiasmo y la mejor participación electoral de la gente, porque se trata de gobiernos locales, aquellos que están “más cerca de la gente” y más a mano de sus reclamos y expectativas sobre los problemas y necesidades locales.

Pero la realidad nos muestra que la tendencia a abstenerse de ir a votar sigue creciendo. Desde 1996 a esta parte, el franco descenso en la participación en las urnas muestra una tendencia inquietante. Es una situación que debe activar una alarma en nuestro sistema democrático, pues la decepción ciudadana puede dar motivos y excusas para posturas anacrónicas, autoritarias, que estigmaticen al modelo democrático, representativo, republicano, como fase previa a la exaltación de un modelo populista donde la “participación” populachera y anárquica se convierte en bandera de líderes iluminados carentes de sustento electoral, pero lo suficientemente avivados y cínicos en sus ansias de poder.

El voto de los ausentes también existe

Los políticos deben tomar nota de esto. El prebendarismo electoral, las estructuras partidarias, las campañas y compras de votos con dinero sucio o no, el contentarse con intendencias o cargos legitimados con bajo porcentaje de participación en las urnas… todo esto sólo es abono para una corrosión lenta y sostenida del propio edificio democrático que sostiene el sistema de partidos y el carácter representativo en la República.

El domingo 7 de noviembre muchos se expresaron en las urnas. Es importante la voluntad que han expresado eligiendo nuevas autoridades. Pero tan importante como esto, es la expresión de los que se manifestaron quedándose en sus casas. Esa expresión de voluntad popular que manifestó otra cosa: el hastío y el desencanto creciente con la forma de hacer política y quizás, peor aún, con el propio ritual democrático. No ignoremos esta luz amarilla en el camino.

José María Costa

sábado, 6 de noviembre de 2010

Recordemos a Don Feliciano

 Cuando uno es autoridad tiene que tratar de ser un educador con el testimonio, con el ejemplo, y eso le llega a la gente
¿Se recuerdan de Feliciano Martínez? Fue el intendente que convirtió a Atyrá en la ciudad más limpia del país, la “capital ecológica del Paraguay” y la “octava ciudad más saludable del mundo”. Don Feliciano fue electo intendente como representante de la ANR, pero trabajó con el sentido ciudadano: incorporando a todos los atyreños en su proyecto municipal. Con el ejemplo y el trabajo cotidiano con los vecinos, construyó una visión para los atyreños y logró transformar la cultura de los habitantes de esa ciudad. Durante 5 años, Atyrá fue mirada como un ejemplo, como un oasis de salud y limpieza en medio de las malas prácticas. La gente de Atyrá se llenó de orgullo con esta conquista comunitaria y la hizo suya.

En la siguiente elección, sin embargo, Don Feliciano perdió. Pudo más el prebendarismo. Y fue el final del proyecto de Atyra limpia. Años más tarde, otro partido, no el suyo, ofreció una banca senatorial a Don Feliciano.

¿A qué viene todo esto? A que en las elecciones del domingo 7 de noviembre, muchos ciudadanos quizás esperemos encontrar algunos émulos de Don Feliciano en las papeletas de votación. ¿Podemos esperar que haya más “Felicianos” que nos ayuden a los ciudadanos a soñar y construir un cambio real, un cambio de cultura, un cambio de actitudes, un cambio de vida para nuestros municipios y para nuestro país?
Siendo realistas, sin embargo, resulta difícil hallar tales réplicas de un verdadero líder comunitario. ¡Cuánta basura política sigue llenando nuestras jornadas electorales! ¡Cuántas sábanas nos meten como listas de “honorables concejales” sin que podamos discernir ni optar realmente! ¡Cuánta mentira disfrazada de propuesta electoral ha inundado y sigue llenando el espacio político! ¡Cuánta frustración tras otra marca la historia de nuestras jornadas electorales!

Los comicios municipales son una ocasión para ejercer una porción de nuestro compromiso ciudadano. El voto, sin embargo, no lo es todo. Allí apenas empieza nuestro deber que debe extenderse durante el tiempo siguiente controlando a los electos, reclamando el cumplimiento de las promesas electorales, escudriñando sus actuaciones públicas y sus actitudes privadas que pudieran afectar al interés público, e incorporándonos con una participación activa a la tarea de construir la democracia local.

El secreto del éxito de la Atyra de Don Feliciano era el liderazgo democrático y altruista de su intendente, pero también la participación promovida. “La motivación no se impone, se imprime. Cuando uno es autoridad tiene que tratar de ser un educador con el testimonio, con el ejemplo, y eso le llega a la gente”, decía Don Feliciano.

La tarea de Don Feliciano y su Atyrá de aquél tiempo fue y sigue siendo un ejemplo. Pero la otra cara de la moneda se ve, en la misma historia, con el triunfo de la politiquería y el prebendarismo que terminan corroyendo los valores y los logros comunitarios.

Entendamos: elegir responsablemente intendentes y concejales apenas es parte de la historia y del compromiso que tenemos. Lo principal, además del voto, viene con la participación como ciudadanos a la que estamos obligados todos.

José María Costa

jueves, 21 de octubre de 2010

Elemental, querido Rafa…


LA INEPTITUD POLICIAL TIENE SU FUENTE EN LA CORRUPCIÓN POLICIAL


¿Por qué los ciudadanos debemos vivir entre rejas y los delincuentes andan libres por las calles, delinquiendo a diestra y siniestra? ¿Por qué las sucursales bancarias o la farmacia del barrio deben tener guardia de seguridad mientras pagamos 250 millones de dólares de presupuesto por una Policía Nacional? ¿Por qué una plaza debe estar enrejada para que las familias puedan disfrutar de ella, mientras que las plazas que no lo están son zona liberada para los vándalos organizados en barrabravas? ¿Por qué la gente común no puede ir a los espectáculos deportivos sin correr el riesgo de ser atropellado, asaltado y acuchillado por los vándalos organizados en barrabravas y financiados por los dirigentes deportivos?

Hay una respuesta a estas preguntas: No hay seguridad para la ciudadanía… Y no la hay, entre otras cosas, porque el órgano de seguridad interna del Estado, la Policía Nacional, es inepta en el cumplimiento de sus funciones y obligaciones. Y es inepta, básicamente porque está inficionada de corrupción.

No me vengan con que las generalizaciones son injustas. Debe haber (conozco algunos) policías honestos y hasta alguna unidad policial que manifiesta con resultados su efectividad. Pero nadie en su sano juicio pudiera pensar que esos islotes de supuesta o real eficiencia serán suficientes para cambiar la realidad y la percepción de inseguridad general que sufre día a día la población.

Puede reconocerse que las autoridades del Ministerio del Interior o incluso de la propia Policía Nacional estén buscando e implementando mecanismos para tratar de combatir esta situación, sobre todo en el ámbito de la corrupción interna policial. Pero mientras el polígrafo, los sumarios internos y las sanciones disciplinarias van en carreta con ruedas cuadradas, los asaltantes, motochorros, peajeros, asaltabancos –o los policías “de franco” vestidos de tales- siguen sus fechorías a la velocidad de la luz.

Una amiga, víctima de uno de los tantos asaltos a residencia con toma de rehenes ocurridos últimamente me refirió que los propios delincuentes tenían “aviso” de la policía, apenas ésta fue alertada de lo que sucedía en la casa cuando decenas de concurrentes a una fiesta fueron tirados al piso, a punta de pistola y despojados de sus pertenencias. Y días después, hasta fue advertida de que se “deje de joder” pues los maleantes sabían que su celular fue usado para alertar del caso. Es decir, el número de su teléfono fue proveído por la propia comisaría.

El último asalto al Banco Itaú es aleccionador. Ninguna patrulla policial en las cercanías. Policías quejándose de que no los dejaron ingresar al banco mientras los malvivientes huían sin que barrera policial alguna se montara para tratar de pescarlos en su huida. Es lo que siempre sucede: Uno es asaltado, y el policía de la cuadra le dice al ciudadano honesto que debe ir a la comisaría a hacer la denuncia, a fin de dar tiempo al malviviente a escapar. El resultado: miles y miles de denuncias sin resultado, y millones de no denuncias por delitos ocurridos, debido a la ya decepción ciudadana con el accionar policial.

Comisarios que ni siquiera saben hilar una frase no pueden convencernos de que sepan “investigar”, cuando ésta tarea básicamente requiere el uso de inteligencia y lógica racional. Patrullas rondando los barrios juuuuuuusto en el lado opuesto donde actúan los delincuentes no pueden evitarnos la sospecha de complicidad. Asaltantes que roban millones de un banco en una transitada avenida “casualmente” sin policía alguno en las inmediaciones, no son casualidad. Barreras policiales que solo sirven para incomodar a los honestos mientras los criminales siguen sus fechorías, son signos de una ineptitud institucional abonada por la corrupción interna y la estupidez funcional.

¿Por qué la ciudadanía debe seguir pagando tanto por una Policía Nacional inepta y corrupta? La respuesta deben darla las autoridades. Es hora de una purga en serio y de proporciones, y de una re-fundación del órgano de prevención y control de la seguridad. Esto no puede solucionarse con parches disciplinarios, con más armamentos y equipamientos entregados en grandilocuentes actos, o con polígrafos de última generación. Si esto no están dispuesto a hacer, el tiempo sólo permitirá que el cáncer de la corrupción y la ineptitud institucional termine matando del todo a la seguridad y a la esperanza ciudadana.

Purgar totalmente a la Policía Nacional y re-fundarla, o nunca tendremos siquiera esperanza de vivir seguros. Ésa es la tarea. Elemental, querido Rafa…

José María Costa

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jueves, 23 de septiembre de 2010

Constitución chicle


Para unos, la democracia es hacer que las instituciones funcionen de acuerdo a la Constitución y las leyes; para otros, la democracia es hacer que las instituciones y la Constitución funcionen de acuerdo a sus antojos. Para unos, la Constitución defiende la propiedad privada; para otros, consagra que la tierra es un bien social.

Para unos, el derecho a la huelga pertenece a todos; para otros, no pertenece a los funcionarios públicos. Para unos, la Constitución consagra la protección del derecho de la niñez por encima de todo; para otros, los derechos propios están por encima de todos. Para unos, la Constitución dice que la opción sexual es un derecho absoluto; para los mismos, los demás no tienen derecho, y eso es aún más absoluto. Para unos, la libertad de expresión es un derecho relativo: funciona en relación a quien se expresa y a qué expresa. Para otros, la libertad de expresión es absoluta y les permite violar los derechos de otros.

Para unos, la Constitución dice que la Corte es la única autorizada para interpretar la Constitución; para otros, la interpretación es libre. Para unos, los obispos no pueden ser candidatos a Presidente; para otros, los obispos pueden ser candidatos a Presidente. Para unos, el Senado debe decidir quién es senador y quien no; para otros, lo debe decidir el pueblo. Para unos, el Tribunal Superior de Justicia Electoral es la institución que define los títulos de quienes son electos; para otros, apenas decide qué cupos corresponde a cada partido en la larga lista de contratados y funcionarios fantasmas.

Para unos, las resoluciones judiciales se cumplen aunque puedan ser criticadas; para otros, se critican y se cumplen sólo si favorece al propio interés. Para unos, según la Constitución, Duarte Frutos es senador legítimo; para otros, según la Constitución, no lo es. Para unos, si se lee bien la Constitución, Jorge Céspedes y Alberto Grillón son senadores mau; para otros, si se lee bien la Constitución, por mayoría simple del Senado, pueden ser senadores legítimos y legales. Para unos, el voto aplanadora era un mal de la dictadura; para los mismos, el voto aplanadora es un arma legal y legítima cuando la conducen ellos. Para unos, la Constitución dice que la Corte tiene la última palabra en un conflicto judicial; para otros, ratifican que Argaña tenía razón y los que no tienen la mayoría “pueden ir a llorarle a su abuela”.

Para unos, están “a favor de la Constitución” y por ello rechazan dar quórum al Senado para evitar que jure Nicanor; para esos mismos, integrar la lista sábana encabezada por Nicanor y no denunciar la ilegitimidad de éste era absolutamente constitucional y moral. Para unos, la Constitución dice que evitar el quórum parlamentario es un “derecho político” legítimo. Para los mismos, según sea otro el tema de fondo, evitar el quórum parlamentario es una forma de “trabar el cambio y boicotear al gobierno”.

Para unos, el prebendarismo es una rémora del pasado colorado y stronista; para los mismos, el prebendarismo es un recurso político “absolutamente legítimo” cuando es el propio partido y grupito el que lo ejerce. Para unos, el terrorismo de estado del stronismo era de lo peor; para los mismos, ahora, el EPP es apenas una expresión grave de las necesidades sociales no resueltas. Para unos, el cambio es estar en el gobierno; para otros, el cambio es volver al gobierno.

En fin, tenemos Constitución chicle, que se estira, se interpreta y se ajusta a lo que unos y otros quieren. No importa lo escrito en ella, no importa el espíritu con el que se la redactó, no importan los principios del Derecho para interpretar las leyes. Sólo importa el lado del que unos y otros están en esta rueda de la política que gira y gira.

Con los hechos, con las palabras, con las actitudes de unos y otros, todo se está volviendo relativo… Relativismo moral, relativismo político, relativismo legal… Y conste que, vaya paradoja, todo esto deviene del absolutismo con que piensan y actúan los unos y los otros.

José María Costa

jueves, 2 de septiembre de 2010

PMAS Pictures Inc.



Acerca de los tantos "shows de la mentira"...

¡Sensacional estreno! ¡Todas las mentiras dichas en contra de Lucho González Macchi y su ministro de Justicia y Trabajo. En una sensacional super-producción casera… “Lucho y sus amigo parduchos”… ¡No se lo pierda! ¡Estreno mundial!

¿Ud cree todo lo que dijeron de nosotros? ¿Ud. está en el montón?... ¡Súmese al cambio! ¡Cambie su modo de ver las cosas!... “Los Cuatro Magníficos de Oro”. Toda la verdad no dicha sobre el cuatrinomio de la esperanza republicana… Con guión del consagrado Alexander Cáceres Almada y la dirección de Red Poncho… ¡Acción y aventuras aseguradas! En cines del Mbopi Kuá Mall.

Si le gustó “Giuzzio el Vengador” y “Giuzzio, el impacable defensor de la Justicia”… No se pierda ahora… “Giuzzio el perseguidor político” ¿Ud creía que nuestros héroes no cambiarían? ¿Para qué estamos en el tiempo del cambio si no?... Vamos… Déjese llevar por la corriente del Coloradismo del Siglo XXI que dijo de todo contra el antes héroe, y ahora anti-héroe de la Justicia paraguaya!... “Giuzzio, el perseguidor político”… Sólo en cines… del PMAS…

La lista podría seguir… depende de cuánta imaginación pudiera uno tener o estimular… Aunque dudo que la ficción llegue a superar a ciertas realidades de nuestra “criolla real politik”.

Defender a los propios no es extraño a los grupos y las logias, sean de tinte político, social, gremial, masónico o religioso. El “chancho del chiquero propio” es una fórmula harto expandida en la política “tradicional” (como gustan llamar algunos) y ahora -¡vaya sorpresa!- también en la política “del cambio”, en la política “ñembo innovadora“.

¿Por qué esta maldita costumbre de destruir las esperanzas de la gente adoptando y mejorando modelos y vicios de los tiranosaurios políticos? ¿A qué se debe que es tan fácil caer en las triquiñuelas e iniquidades practicadas e institucionalizadas por los gurúes del autoritarismo y la autocracia? ¿Qué laboratorio nacional o extranjero podrá darnos el mapa exacto e incontrovertible del ADN de los hijos no reconocidos, pero sorprendentemente parecidos a los “padres” de la política corrupta, insensible, rastrera de nuestra sociedad?

No sé. Tal vez el Dr. Francia debiera ayudarnos hoy a buscar el otro hueso perdido, el que hace que los políticos paraguayos jóvenes yergan sus gargantas pero dobleguen sus conciencias para nutrirse y copiar de manera tan alevosa las perversiones de los antecesores, de los cuales reniegan, a los cuales maldicen, pero de quienes terminan siendo fieles –aunque no formales- discípulos suyos.

Mientras tanto, podemos asistir a los estrenos de la Nueva Corriente Audiovisual y Clasista que nos sugiere un partido joven, con fe en la patria… O crear nuestra propias productoras cinematográficas para consumir “el cine que queremos y nos merecemos”… Después de todo, el onanismo político no está prohibido… y ni necesitamos ley de matrimonio narcisista para aplacar nuestras ansiedades seudolegalistas…

José María Costa

miércoles, 25 de agosto de 2010

Niño sin padre, prensa sin ética


Los medios se rasgaron las vestiduras… pero no desactivaron sus flashes. Los periodistas criticaron la “innecesaria exposición” del niño, pero se cebaron en los detalles del procedimiento, el nombre de la criatura, qué hizo y qué no hizo, en su rostro asustado, en el osito de peluche, en el parecido con… El reciente procedimiento para la prueba de ADN en Mburuvicha Roga fue un show del cual debiéramos estar avergonzados todos. La Nación entera, empezando de su Presidente.

Vergüenza Primera.

La raíz de todo esto no está en la prueba del ADN ni en que alguien haya usado su poder ante la Justica para que el procedimiento se hiciera en Mburuvicha Roga. La raíz no está en la exposición pública del niño, no está en la voracidad de la prensa escandalosa ni en la intención aviesa del abogado de la madre de redituar con flashes su patrocinio filantrópico.

La raíz no está en la maternidad soltera de Hortensia. La raíz está en la falta de hombría y responsabilidad de un padre que no reconoció a su hijo. Está en la cobardía de un padre que no puede pretender endilgar a la sociedad ni a la madre ni al hijo su propia CULPA de haberle negado a éste el derecho humano fundamental de la identidad y la filiación. Y parte de esa raíz, aún si el indiciado no fuera el padre, estaría todavía en él por no haber evitado este show para el cumplimiento de una orden judicial. Da vergüenza… Vergüenza ajena y presidencial.

Vergüenza segunda.

Si la integridad síquica y emocional del niño importara a la prensa, no esperarían a que la madre “proteja” al mismo para evitar ser ametrallado por las cámaras. ¿Qué esperaban? ¿Que el niño fuera encapuchado? Ah no, “la prensa tiene que hacer su tarea”, seguiremos escuchando. Y seguiremos viendo unos “manchones nebulosos”, o unas cintas negras para tapar el rostro del niño y cubrir la propia conciencia profesional. O seguiremos leyendo iniciales eufemísticas para lavar nuestro pecado de tratar de identificar ante el público el nombre del menor aludido.

La ética periodística no se salvaguarda con trucos digitales sino con responsabilidad al disparar o no el flash y al decidir publicar o no una foto que aporta nada o poco a la información. La ética periodística nos da la opción: queremos cumplir el papel de informar o queremos ser parte del show. Da vergüenza… Vergüenza corporativa.

Vergüenza Tercera.

¿Culpar a Hortensia de todo esto? Es fácil. Resulta sorprendente escuchar a “progresistas” que por un lado reclaman matrimonio homosexual y otras proclamas snobistas, y por el otro cargan sobre Hortensia el peso de la culpa “de no haberse cuidado” o de “tener ella la mitad de la culpa”.
Para el otro progenitor (supuesto, hasta ahora) hay excusas a montones; para ella, el cadalso del escarnio público. En eso, nada cambia, a pesar del “cambio”: “Es una sociedad machista y así son las cosas”; “¿Por qué reclama la paternidad ahora y no antes?” “Sólo quiere dañar la reputación del Presidente”. “Churchil era un gran estadista y su vida privada no era de lo mejor”…

Insisto: la raíz de esto es una sola. Es la irresponsabilidad en el cumplimiento de un deber legal. El derecho del niño a la identidad y a la filiación es sagrado.

Tu hijo, el mío y el de todos aquellos padres responsables y valientes no pasan por esta “innecesaria exposición” mediática. O este doloroso vía crucis legal. Lamentablemente, el dolor causado a un niño tiene un responsable. Si al niño se le ha victimizado, hay necesariamente algún victimario. Y algunos cómplices se suman a esa victimización, con sus flashes, con sus titulares paniaguados, con sus excusas justificantes, con sus defensas políticas, con sus lapidaciones verbales a la “mala madre”. Poco menos o igual de dogmáticos, irracionales o fanáticos que las turbas extremistas del Irán de Ahmadineyah y Khomeini. Da vergüenza… Vergüenza social.

José María Costa

jueves, 19 de agosto de 2010

Fuerzas Desarmadas



Comparativamente, el robo de un fusil no es nada…. Comparativamente, el asalto a un cuartel o a un puesto militar no es nada… Lo peor es presenciar que se esté desarmando a las Fuerzas Armadas de los valores que deben blindarla en la democracia: la institucionalidad, la disciplina y la eficiencia.

Los paraguayos y paraguayas ya no podemos seguir permitiendo que comandantes pusilánimes, politicastros sectarios de ideologías trasnochadas y ministros timoratos sigan hipotecando o prostituyendo la institucionalidad de las Fuerzas Armadas de la Nación.

Crónicas de robos y desapariciones

No es nuevo esto del hurto de armas de las Fuerzas Armadas. Muchos recordarán las andanzas del Tte. Cnel Enrique Sarubbi, condenado en el 2004 por la Justicia Militar a 5 años de prisión por el robo de una ametralladora .50 antiaérea. Cuando eso, ya había una larga lista de “desapariciones” de armamentos, la que pasó a engrosarse cada año hasta llegar a los últimos notorios casos en el ámbito policial y este reciente del asalto y robo en el Comando del Ejército.

Así que estamos ante un mal crónico, pero aún más agravado por una serie de sucesos desafortunados y altamente destructivos para la institucionalidad militar.
La dictadura de Stroesner había pisoteado la institucionalidad militar al punto más degradado de su historia. El golpe de febrero de 1989 y la consiguiente apertura democrática provocaron una lenta, pero llamativamente sostenida reinstitucionalización de las Fuerzas Armadas. Ha sido ésta una de las entidades estatales que logró más sorprendentemente desarrollar un proceso de madurez y adecuación al sistema republicano y democrático. La asunción del primer civil como Presidente de la República en 1993 fue un hito, y la resolución institucional ante las posteriores intentonas golpistas fueron también claves para esa adultez militar.

Cuarteles desarmados y politizados

La realización en mayo del 2009 del II Campamento de Jóvenes Latinoamericanos por el Cambio, evento de innegable corte izquierdista, es decir ideológico-partidario, en el Comando de Ingeniería del Ejército fue, en cambio, el hito re-inaugural de la bancarrota moral e institucional para las Fuerzas Armadas.

Permitido por Fernando Lugo, avalado por Bareiro Spaini y pagado con dinero (cuando no) del Estado paraguayo, el evento recuperó para la historia militar paraguaya la mancha sectaria y fascista que Alfredo Stroessner había llevado a su plenitud. Este polémico y desubicado uso de un cuartel militar y rubros del Estado para fines sectarios, del cual son principales responsables el Presidente Lugo y su predilecto ministro de Defensa, ha sido una expresión del cambio, para atrás, sin duda.

Desde entonces, la desmoralización ha ido “in crescendo”. La quiebra moral no es sino una consecuencia de posturas ladinas de algunos, y timoratas de otros. Un Comandante en Jefe que deja sometido a sus comandados al escarnio público, que los vuelve esclavos de los humores o vaivenes politiqueros, no hace sino retrotraer a la institución militar a sus peores momentos históricos. Y un ministro de Defensa que desoye a la institucionalidad republicana al evadir (¿por miedo será?) las convocatorias parlamentarias no hace sino revivir el eje de aquélla sentencia stronista de que el militar debe estar “por encima de los civilachos”.

Las Fuerzas desarmadas de nuestra Nación deben ser rescatadas. Importa, es cierto, recuperar las armas robadas, castigar a los culpables y preservar los cuarteles de más despojos. Pero aún más importa evitar el desangramiento moral y el latrocinio institucional que están cometiendo algunos desde despachos lujosos e intenciones podridas.

José María Costa

También visite http://www.paraguay.com/la-tecla-a-fondo

lunes, 9 de agosto de 2010

Todos los ganglios del Presidente









¿La salud del Presidente es una cuestión privada o pública? ¿Es una cuestión de Estado su estado de salud? ¿Hasta dónde o cómo se debe informar o no respecto al cáncer diagnosticado al Presidente Lugo? ¿Dónde está el límite entre la información y la especulación, entre la noticia y el morbo? ¿Quién decide qué puede publicarse o difundirse respecto a este tema?

La salud, es algo privado y de la intimidad, pero…

La salud de cualquier persona es parte de la esfera de su intimidad. En el caso del Presidente Lugo, ocurre de la misma manera. Su salud es asunto absolutamente privado sobre el cual nadie tiene derecho a informar u opinar, salvo que tuviera relevancia para cuestiones de interés público. Aquí es donde se produce el punto de inflexión. Que un Presidente de la República estuviera resfriado no importaría en demasía, pero si le fuera diagnosticado un cáncer, aún cuando sea incipiente, es otra cosa, por el único y principal motivo que dicho mal pudiera llevarle en algún momento a estar incapacitado para ejercer su función presidencial.

El interés público no es licencia para el morbo.

No debe confundirse interés público con morbo. La ciudadanía tiene derecho a estar informada sobre el estado de salud, el tratamiento y cómo esto puede afectar o no al Presidente en el desempeño de su actividad como tal. La morbosidad busca el rating, la información pretende corresponder a un derecho humano básico para ejercer la ciudadanía.

La especulación gana terreno cuando no hay información.

La peor estrategia que podrían desarrollar el Gobierno o los representantes del Ejecutivo es retacear información o negarla respecto a este tema. La especulación y el morbo se acrecientan cuando hay una “censura oficial” o una restricción innecesaria a la hora de informar. El pueblo tiene derecho a saber, con precisión y sin ambages. La información correcta, seria, responsable, oportuna, es el mejor antídoto contra la especulación, el rumor y el morbo.

¿Cómo afecta o no a la capacidad de ejercer su función gubernativa?

La principal pregunta en una circunstancia así es cuán afectada o no estará la actividad oficial del Presidente, es decir su tarea de gobernante, por efecto de la enfermedad o del tratamiento que deba afrontar para luchar contra el mal. ¿Podrá desarrollar normalmente su actividad en medio de un tratamiento de quimioterapia? ¿Su capacidad para hacerlo irá en decrecimiento a medida que avance el tratamiento o la enfermedad? ¿Se verá comprometida por este caso su autonomía para la toma de decisiones a nivel de gobierno? ¿Compromete a los intereses del país las “donaciones” que se han aceptado para el tratamiento del Presidente? ¿Es suficiente razón la enfermedad del Presidente para que “debamos favores” a otros países u otros gobernantes?

El análisis político de la situación es no sólo necesario, sino obligatorio.

No se debe temer abordar la cuestión de las implicancias políticas del tema. Pero hay que hacerlo con racionalidad y seriedad. Las especulaciones y las opiniones “politiqueras” deberían ceder al análisis desde el punto de vista institucional. La enfermedad del Presidente es una cuestión de Estado, no una licencia para las mezquindades politiqueras o los afanes proselitistas, para ningún bando o sector.
“Si el Presidente Lugo ha podido derrotar al Partido Colorado, puedo decir que el linfoma es mucho menos problema de lo que el Partido Colorado ha sido para este país. Así que él lo podrá vencer”. Esto no lo dijo cualquiera. Lo dijo a una emisora radial la Ministra de Salud. Es la muestra perfecta de cómo la imprudencia puede llevar al terreno de la politiquería algo que debiera ser objeto de seria consideración y análisis.

Frente a este problema inesperado, lo razonable es desear que el Presidente mantenga un nivel de salud que le permita desarrollar sus actividades para las cuales el pueblo le ha dado un mandato específico. Y que los cuervos que revolotean tanto en la prensa como en la política, cebándose en una desgracia ajena, sean espantados por la racionalidad y la responsabilidad de periodistas, medios, políticos y ciudadanos que estén a la altura de esta cuestión, que es una cuestión de Estado.

José María Costa

sábado, 17 de julio de 2010

EL PARTIDO COLORADO VOTA Y ELIGE ENTRE LA ETICA Y EL FRAUDE

Cuando hay ética y republicanismo verdadero, no se precisa conteo rápido




Más de 1.700.000 inscriptos en el padrón interno, un total de 701 precandidatos a intendente y 21.040 a concejales. Estas son las cifras de las elecciones internas de la Asociación Nacional Republicana (ANR) para la jornada electoral del domingo 18 de julio. Los miembros del Partido Colorado deben elegir candidatos para intendentes y concejales municipales de 230 ciudades de todo el país.

Números fríos quizás, pero proceso electoral interno que empezó a calentarse sobremanera en las últimas semanas y días previos a la jornada comicial, sobre todo a partir del anuncio del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) de que no iba a proveer para dichos comicios la asistencia técnica para realizar la Transmisión Rápida de Resultados Electorales Parciales (TRREP). Con esto, las sempiternas dudas y quejas –anticipadas, razonables o no- de presuntos fraudes tuvieron el terreno fértil para empezar a montar un escenario de sospechas instaladas y acusaciones a granel.

El Partido Colorado carga sobre sí el triste currículum de montajes electorales fraudulentos desde los tiempos de la dictadura stronista y aún en la etapa transicional. A confesión de parte, relevo de prueba: fueron los propios actores del monumental fraude de las internas coloradas de 1992 los que admitieron que habían sido manipuladas y “retocadas” las actas de aquella elección que terminó descartando al verdadero ganador (Luis María Argaña) y consagrando al perdedor (Juan Carlos Wasmosy). Ni los colorados demócratas, ni los demás partidos participantes en el siguiente proceso electoral nacional fueron capaces de oponerse al huevo de la serpiente que terminó dando a luz un Jefe de Estado fraudulento.

Por eso, las elecciones del domingo 18 de julio son para los colorados una oportunidad más para que demuestren en realidad si hacen del republicanismo y la democracia valores esenciales para su partido. La ANR es “una nucleación de hombres libres que busca promover el bienestar del pueblo paraguayo sobre la base de la igualdad, la justicia y la soberanía popular, manifestada en la forma republicana, democrática y representativa de gobierno”. Así dice la declaración de principios de este partido centenario.

¿Será que los dirigentes y candidatos internos de esa “asociación de hombres libres” harán prevalecer estos principios o desecharán la ética a cambio de los intereses personalistas, las ambiciones sectarias y las malas costumbres fraudulentas?

No se puede desconocer que los sistemas de conteo rápido ayudan y fortalecen los procesos electorales democráticos. Pero la esencia de éstos está en la ética y la convicción de respetar el voto del ciudadano, el más noble y sagrado acto de soberanía popular. Si no hay ética ni conducta republicana en los que dirigen un partido y unos comicios, no habrá sistema de conteo rápido que asegure este respeto a la soberanía popular.

José María Costa

lunes, 12 de julio de 2010

Más oportunidades para el desarrollo de la gente


Si solamente el 4 o 5 por ciento de la población paraguaya tiene acceso a internet en sus hogares, todo aquello que contribuya a lograr conectividad e inclusión social en materia tecnológica será un aporte para el desarrollo de la gente. Por eso, Villarrica Ciudad Digital no es solamente un proyecto tecnológico más sino una apuesta efectiva y concreta a favor del progreso de las personas, para que todos los ciudadanos tengan más oportunidades para mejorar su vida a través del conocimiento, a través de la información.

En mayo pasado, en un evento de gran relevancia histórica se habilitó oficialmente el servicio de internet gratuito y público en las Plazas de los Héroes y Libertad de la capital guaireña. Villarrica se convierte en la Primera Ciudad Digital del Paraguay, gracias al convenio suscripto con COPACO (que provee internet de 1 mega) y el buen uso de los recursos propios del municipio (que aportó todos los equipamientos).

Esto es muy significativo. Para los que posean computadoras portátiles y las destrezas básicas en internet, serán espacios públicos disponibles las 24 horas del día, los 365 días del año para conectarse al mundo. Será una gran biblioteca del conocimiento, abierta y disponible para todos. Para los ciudadanos que no posean equipos o precisen todavía adentrarse en el mundo de la tecnología, el Municipio también habilitó un Telecentro, que cuenta con computadoras e internet de uso gratuito, y además, instructores que podrán orientar a cualquier persona –adulto, joven, niño- para su ingreso a la modernidad a través de internet.

Transacciones comerciales, informaciones para los estudios o los negocios, oportunidades de trabajo, contacto con los amigos y parientes que viven en el extranjero, control de la gestión de las autoridades locales o nacionales, participación en foros y eventos digitales… todas son oportunidades para la gente, oportunidades para crecer en el conocimiento y mejorar las condiciones de vida.

El siguiente paso es el gobierno electrónico: convertir a la Municipalidad de Villarrica en la primera institución pública donde los trámites y las gestiones se puedan seguir y hacer vía internet. Para que mejore aún más la transparencia y la eficiencia en la gestión, algo que la ciudadanía villarriqueña ya ha comprendido que es lo esencial para construir día a día la ciudad que todos soñamos.

José María Costa

viernes, 7 de mayo de 2010

Estado de decepción


Cómo defender la democracia y no volverse autoritarios en el intento

Ha preocupado a muchos la declaración del Estado de Excepción. No les ha faltado razones a quienes se preguntaron para qué se necesita una medida extrema como ésa, habiendo caminos normales, no extraordinarios, para demostrar voluntad y decisión firme en la lucha contra la delincuencia, organizada o no.

Personalmente, me queda el sabor de que aún sin este recurso constitucional extremo, las autoridades podrían haber hecho mejor papel en el combate al EPP y a otras formas más cotidianas y menos “ideológicas” de inseguridad. Por ejemplo, para movilizar fuerzas militares o actuar con rapidez –incluso en las órdenes de detención o allanamiento- no se precisan permisos constitucionales “extras”, sino voluntad real y claridad en el mando. El gobierno tiene, en este sentido, la oportunidad de desmentir todo el escepticismo y las sospechas que han rodeado este asunto. Y sabe que tiene menos de un mes para hacerlo, un corsé de tiempo al cual no se ha visto muy afecto un gobierno que camina, según sus propios corifeos, “a pasos episcopales”, y todavía sigue justificando sus demoras diciendo que cualquier tiempo es poco para todo lo que debe hacerse.

Ahora bien, lo que deja de nuevo revoloteando en el escenario político esta circunstancia del Estado de Excepción es la cada vez más señalada necesidad de que las esperanzas, las ilusiones, las expectativas de la gente sean atendidas con respuestas concretas por parte de las autoridades.

No se puede consolidar la cultura democrática, ni siquiera la simpatía por ella, sin evidentes avances en los valores componentes de este sistema de gobierno. No por mucho cacarear sobre la participación democrática, habrán de verse los huevos de un verdadero protagonismo de los ciudadanos. El resultado de una ciudadanía activa, protagónica, comprometida con el país, no viene como consecuencia de simples y populistas discursos que parecen evidenciar más bien un temor o antipatía al “otro” mecanismo de participación –el voto-. Para lograr que la gente se sienta protagonista, esté consustanciada con la democracia, la valore y la defienda, se precisa de realidades, más que de discursos; de acciones, más que de proyectos grandilocuentes; de avances reales, más que de excusas sempiternas.

No por llenarse la boca de “democracia participativa”, la gente excusará la inutilidad o la deshonestidad en la función pública. No por autodenominarse “progresistas” los dirigentes políticos o sociales del entorno gubernamental deberán esperar que nadie les señale con el dedo cuando han metido la mano en la lata, o cuando lo han intentado y pudieron “desactivar a tiempo”, antes de ser pillados, esos negociados. No por proclamarse profetas del cambio están exentos de rendir cuentas, ser transparentes, ser eficaces y actuar con total legalidad. Así se ha reclamado a los de antes, no debiera ser diferente con los de ahora. Ni debiera creerse que con eso se “pone el palo en la rueda” o “se hace el juego a los antidemocráticos”.

Hacer el juego al pasado, al autoritarismo, a la anti-democracia ocurre en verdad cuando no se actúa con responsabilidad ante la esperanza de la gente, cuando se promete y no se cumple, cuando se buscan atajos autoritarios para fines sectarios. Para defender y fortalecer la democracia hay que actuar institucionalmente y ser eficaz, para con ello evitar que en esta ciudadanía, aún esperanzada, cunda y se instale el estado de decepción. ¿O ya es tarde para ello?

José María Costa

Una razón para celebrar

Haber pasado de votantes a electores es el gran cambio

Si me pidieran un motivo, una razón esencial… sólo una, y aunque no hubiera otra… Si me dieran la opción de ser optimista por un minuto, no dudaría en decir que sí hay un motivo para celebrar el 20 de abril.

No miraré ni mascullaré ahora las diez, cien o mil razones por las cuales pudiéramos sentirnos los paraguayos pesimistas o desencantados. Yo creo que sí hay una razón fundamental para celebrar aquél hecho político del 20 de abril del 2008. Y es lo significativo que resulta aquella jornada para la construcción de la democracia en Paraguay, la democracia republicana, representativa y participativa, no la sesgada o mutilada que algunos piensan o desean. Fue el día en que radicalmente hemos pasado de ser ciudadanos votantes a ser ciudadanos electores. Y con ello, hemos abierto una página nueva para construir una democracia de ciudadanos verdaderos.

Aquella jornada electoral provocó el primer cambio de gobierno de un sector político a otro, sin complicaciones ni revoluciones, en la historia política del Paraguay. Esto, de por sí, no es poca cosa, considerando nuestra historia plagada de asonadas, cuartelazos, dictaduras y hegemonías partidarias inacabables. Pero esto mismo tiene muchas consecuencias y significaciones relevantes. Una de ellas es que el voto sí tiene valor como herramienta de castigo y cambio político. El ejercicio del voto ciudadano –devaluado por la prostitución política instaurada en la dictadura y continuada en la transición a través del prebendarismo y el clientelismo político- recuperó su esencia, su valor y su proyección. El paraguayo entendió que su voto vale y los paraguayos sabemos que si queremos proyectar ese valor, tenemos los mecanismos para hacerlo.

El voto también es un compromiso, y eso todavía está por concretarse. Cuando uno vota, no entrega –no debería- un cheque en blanco a los gobernantes electos. Apenas entrega una autorización para que lo representen y actúen en su nombre para trabajar por el bien común. El voto ciudadano no se agota –no debería- en el acto electoral, sino debe expandir su acción en forma de control y crítica durante todo el período para cual entregó poder a los elegidos. Esta parte del hecho ocurrido el 20 de abril del 2008 todavía debe cumplirse, seguir cumpliéndose. Y nadie –menos las autoridades elegidas en aquella jornada- debería negarse a este control, ni bastardear el propio mandato diciendo que quienes critican son “antipatriotas”, ni vituperar contra el ciudadano contraponiendo su derecho al voto a una supuesta “democracia participativa” que en realidad esconde el desdén por el soberano, el pueblo, y su esencial manera de expresarse políticamente que es el sufragio.

Insisto en lo inicial. Opto por no mirar en este momento las razones que destiñen la esperanza de muchos ciudadanos, sino en focalizar en la principal razón por la cual la ciudadanía debería festejar: por el valor de su voto como herramienta política. Si cada compatriota comprendiera esto en su radical importancia y perspectiva, tendríamos suficientes motivos incluso para ser optimistas aún con miles de desilusiones sembradas por la ineptitud, la corruptela o el nepotismo de los gobernantes, de los que estuvieron o de los que hoy están. Tendríamos coraje para no dejarnos amedrentar por las paranoias maledicentes o las injurias dogmáticas de los que hoy empotrados en el poder, repiten vicios que el voto del 20 de abril quiso desterrar de nuestra geografía política.

Claro que hay un gran motivo para festejar el 20 de abril. El voto por el cambio es el motivo, porque ése sólo, sin otro más, sin considerar los otros “no motivos”, es suficiente para preservar un hálito de optimismo y confianza en el verdadero cambio, aquel que todavía sigue esperándose y ya genera impaciencia.

José María Costa

sábado, 3 de abril de 2010

El libro gordo de las excusas


Curso rápido de pretextología para evitar el stress y disfrutar las mieles del poder.

¿Quiere aprender a gobernar? ¿Desea tener poder? ¿Desea usar, o mejor, abusar de él? ¿Aspira a ser reconocido como “progresista” en medio de tanto conservadurismo retrógrado y reaccionario? No se pierda de leer y encarnar en su vida estas inmarcesibles, magistrales y orientadoras frases acuñadas por verdaderos expertos en la materia, ex aprendices que superaron en muchos casos a sus respectivos gurús y antecesores.

“Los parientes también tienen derecho a trabajar”.
• “Para que haya nepotismo, la ley dice que debe haber consanguinidad. Eso no existe entre mi persona y mis cinco cuñados y mi única hijastra que están en la función pública”.
"Nadie ha enseñado qué es exactamente nepotismo y prebendarismo"
• “Estos 300 cargos que completamos son cargos de confianza, por eso no hicimos concursos”
“Lastimosamente, la ley de la función pública no está reglamentada ni obliga a realizar concursos para llenar los cargos”.
• “Nosotros recomendamos a esta persona como cualquiera puede recomendar; allá en Itaipú pueden seguir o no nuestra recomendación”.
“Su contratación no responde a que sea la esposa del principal asistente del Presidente Lugo, sino a sus méritos y a su trayectoria”.
• “Las informaciones tendenciosas propaladas respecto a una supuesta paternidad del Presidente Lugo no son veraces y forman parte de una campaña de desprestigio impulsada por sectores retardatarios con evidentes intenciones políticas”.
“Asumo mi responsabilidad como padre”.
• “No utilizamos recursos del Estado para hacer política”.
“Los que están denunciando estas cosas sólo son reaccionarios que se oponen al cambio”.

Por si todavía en su capacitación requiere mayores precisiones, aquí van otros “tips” discursivos que no deben faltar en su mochila progresista de agente del cambio.

"No tenemos agendas ocultas. No permitamos que nos asusten ni ideologías ni propagandas"
• “Desautorizamos y no toleramos los discursos de personas que pretenden lesionar la Constitución y las leyes."
“Este pueblo espera de nosotros trabajo porque se ha cansado de palabras vacías”.
• “No existe otro camino que el diálogo”.
“Los que están allá reunidos en la capital son los que no quieren el diálogo ni quieren el cambio”.
• “El Presidente nunca se negó a firmar el acuerdo”
“La prensa no ve las cosas buenas que hacemos”.
• “ABC miente”.
“Los demás también”.
• “El Presidente Evo Morales ya nos explicó que hubo errores en los procedimientos que llevaron a militares bolivianos a detener a un compatriota dentro de nuestro territorio”.
“No vamos a retroceder por las críticas que nos hacen los que se venden al oro del imperialismo”.
• “No es cierto que se haya intentado comprar las tierras de Teixeira a un precio mayor del que valen”.
“Más vale un corrupto eficiente que un honesto ineficiente”.
• “Fuimos, somos y seremos siempre celosos defensores de nuestra soberanía”.
“No es necesario plantear una renegociación del Tratado”.
• “Seis meses es poco tiempo para hacer los cambios que se necesitan”.
“Un año es poco tiempo para hacer los cambios que se necesitan”.
• “Dos años es poco tiempo para hacer los cambios que se necesitan”.

¿Aprendió la lección?... Enhorabuena, ahora podrá ser parte del nuevo Paraguay para todos y todas… Y no se le ocurra siquiera pensar que esto no es el cambio, ¿eh?! ¿Entendéa?

José María Costa

domingo, 21 de marzo de 2010

La purga que nunca llega…



“La institución policial necesita una fuerte purga. Una limpieza general. Que no deje dudas de su credibilidad y honestidad… La purga no debe ser con manotazos de ciego. Debe partir de una profunda auditoría de gestión de los jefes y funcionarios, seguir con controles efectivos en base a las declaraciones de sus bienes y avanzar con una evaluación del crecimiento patrimonial en función a sus remuneraciones. ¿Se puede hacer esto? La necesidad de contar de una buena vez con una institución policial creíble y honesta lo exige.”

Esto escribía allá por el 2004, cuando luego que el país sufriera una seguidilla de atracos a instituciones bancarias y demás “golpes” de fin de año en el que estuvieron involucrados numerosos uniformados, se hizo una tímida remoción de oficiales policiales. Luego de asumir el presente gobierno volvieron los anuncios y tímidas acciones de “limpieza” de la institución policial. De tantas buenas intenciones y anuncios ya tenemos empedrado el camino a la incredulidad y la impaciencia.

Desde el robo de armas del propio cuartel central, a participaciones en asaltos “en días de franco”; desde un sistema corrupto que persiste intacto en materia de guardias “privatizadas”, protección organizada a delincuentes de medio pelo o alto coturno, participación en los negocios de micro o macro narcotráfico, recorridas y actuaciones extorsivas en algunos casos liderados por los mismísimos comisarios zonales, hasta el feroz esquema de usuras y prebendas disfrazadas a través de las planillas de pagos del personal policial, todo esto no hace sino mantener una Policía Nacional extremadamente inficionada de corrupción.

Pero no sólo de corrupción. “Si fuera corrupta pero al menos eficiente…”, comentaba un amigo. El problema de fondo es que es la misma corrupción la que no le permite ser eficaz. Por eso mantiene, como bien lo describió el colega Enrique Vargas Peña, los sistemas obsoletos e inútiles de antaño, con un esquema que todavía responde a la lógica de la dictadura, donde todos los ciudadanos son sospechosos hasta que prueben lo contrario. Así, las barreras policiales son el símbolo de esa inutilidad institucional y el apego persistente al modelo dictatorial que ningún gobierno de la transición –ni colorados, ni ahora de otros signos- han querido o han podido desarticular.

Yo mismo fui una vez más testigo y víctima de esta inutilidad y corruptela policial. Hace 20 días, conduciendo mi automóvil, fui embestido por un auto Gol blanco, sin chapa, que iba a toda velocidad, conducido por un policía uniformado. Ocurrió en Jejui y Chile, a media cuadra de la Comisaría Tercera, y a una del Ministerio del Interior. Los policías intervinientes ni siquiera tomaron los datos del vehículo, que “curiosamente” desapareció de la escena ayudado por adivinen quiénes. El oficial estaba “fuera de servicio”, pero uniformado, conduciendo un vehículo que, no teniendo chapa, saque usted sus conclusiones de qué origen tendría.

Basta de anuncios. Hacen falta acciones concretas. No simples shows de entega de patrulleras que terminan funcionando al servicio de la corrupción institucional. La Policía Nacional debe ser desarticulada totalmente y reemplazada por una institución nueva, con cuadros renovados, con regulaciones nuevas que impongan la dirección policial desde un gabinete basado en el conocimiento y la inteligencia en materia de seguridad, y no en charreteras obtenidas por lealtades y prebendas a los mandos internos o los capataces políticos de turno. Normas que permitan un control social más efectivo para evitar que la corrupción se enseñoree en la institución.

Esto será realmente el CAMBIO con mayúsculas, y no los tímidos, ingenuos y gatopardistas anuncios oídos periódicamente. Con gente inteligente, como varios de los que están en el Ministerio respectivo, podría hacerse el verdadero cambio. Claro, toda vez que no se transija con el estatus quo que desean mantener quienes, aún repudiando públicamente tiempos idos, piensan privadamente con la misma lógica de utilizar a la Policía como un hato más en la hacienda de la politiquería y la recaudación para la corona.

José María Costa

viernes, 5 de marzo de 2010

¡Fuerza Chile!



Bruno Sandoval, artesano de Talca, el símbolo de la esperanza y la voluntad de Chile para reponerse del terremoto. Magnífica foto del reportero Roberto Candia, para Associated Press. Un ícono que quedará para la historia.

martes, 23 de febrero de 2010

Salud gratuita, imprevisión costosísima


Colapso del sistema público por culpa de la irresponsabilidad

Fui uno de los que felicitó, y varias veces, la decisión del Gobierno de promover la gratuidad integral de los servicios de salud pública en el país. No me arrepiento de ello y sigo felicitando dicha voluntad expresada a través de decretos presidenciales y resoluciones ministeriales.

Recuerdo que cuando publiqué un comentario al respecto, un médico devenido en colega mediático, me había señalado mi ingenuidad y mi falta de conocimiento de “lo que se seguía haciendo mal en materia de salud pública”. Yo seguí atentamente sus expresiones y solo atiné a decirle que me parecía que, pese a todo y pese a que hubieran otros males por subsanar, la decisión política de hacer gratuito el acceso a la salud pública era un paso que ningún gobierno había dado y que éste se atrevió a darlo y por ello había que felicitarlo. Aún cuando hubiera que todavía atender otros aspectos para que dicha decisión sea eficaz. En posteriores ocasiones, otros médicos me hicieron similares objeciones.

A más de un año de aquella medida inicial, de aquella columna de opinión y de ese intercambio de pareceres, insisto en la felicitación, pero permítanme abundar y reforzar la segunda parte de mi primera reflexión. De hecho, mi felicitación no fue ni será jamás un cheque en blanco.

La gratuidad de los servicios de salud pública es una necesidad desde siempre y ningún gobierno se animó a promoverla efectivamente. Este gobierno lo hizo y hay que reconocerlo. Pero la mera expresión de voluntad o el mero decreto no bastan. Si los decretos y resoluciones no han tenido una necesaria previsión y planificación, la medida queda apenas en un impacto populista. Y el efecto boomerang puede ser peor.

De hecho, en estos días los medios de prensa dan cuenta de cómo está colapsando el sistema debido al incremento sustancial de la demanda. Algunos hechos visibilizados y algunas explicaciones oficiales son significativos. Gente siendo agendada bajo árboles porque la infraestructura del hospital no da abasto; incremento de la demanda “justo cuando la mayoría del personal está de vacaciones”; falta de medicamentos u ostensible restricción para su entrega.

La ministra de Salud trata de explicar dicha situación, pero la gente no espera explicaciones, sino eficacia. Tanto en el anuncio de una medida altamente necesaria –gratuidad en el servicio- como en la planificación y adecuación requeridas para garantizar efectivamente el acceso de la población a dichos servicios. De lo contrario, da la impresión de haberse construido castillos de arena populistas que no aguantan ni las ventiscas de una previsible y anunciada demanda ciudadana.

Salud gratuita bien, pero el costo de la falta de planificación es muy alto. Tan alto que puede incluso recrear los desencantos de la gente no sólo con las autoridades sino con la misma democracia, tantas veces acusada de “ineficiente”. Los cantos de sirena autoritarios, los pregones de los agoreros del caos institucional, las falacias politiqueras de los oportunistas de siempre se verán cebados en la ineptitud de quienes, aún con buenas intenciones, dejan flancos debilitados por efecto de la falta de planificación y previsión.

Nuestra gente y nuestra democracia necesitan salud gratuita. Pero también un ejercicio responsable y planificado de la función pública.

José María Costa

martes, 9 de febrero de 2010

Manual del cambio perfecto


Siete lecciones para no ser reaccionario y sumarse al cambio

Lección 1: Ud. está invitado a sumarse al cambio… pero sin gastar mucha energía. Ud. vive en un país con la mayor represa hidroeléctrica del mundo, pero será premiado si evita prender un foco y será castigado si consume dicha energía. No se pregunte por qué. El cambio es así. Siempre la culpa está en los “de antes” y “la gente debe comprender” que en un año, en dos, en 10 o en los que sean, “no se pueden solucionar todos los problemas”.

Lección 2: Dése un baño de cambio… pero sin agua, por favor… Ud vive en el país que tiene la mayor reserva acuífera del mundo, pero la canilla servida por la aguatera estatal sólo le suministra aire, o algunas gotas locas. No se queje, Ud. está siendo parte del cambio: cambiará su costumbre de bañarse con ducha, por utilizar palanganas al estilo de la bisabuela… El baño cosaco (unas gotas por abajo y otras en el sobaco) será el estilo del verano socialista del siglo XXI.

Lección 3: Pise tierra y piense con mentalidad de cambio. La tierra es de quien la trabaja… y los dividendos, de quien actúa de gestor para la compra de esas tierras. No crea que acabarán los campesinos sin tierra, pero florecerán los líderes campesinos con dólares. A pedido de su homónimo y sus amigos, los “peritos” dirán que las tierras para la bendita “reforma agraria” puedan costar entre 3 a 4 veces más de lo que el propietario haya ofrecido.

Lección 4: Súmese al cambio de todo para no cambiar nada… El “gobierno de los amigos” no tiene por qué ser un patrimonio de los colorados… algo de eso se puede aprender de quienes mantuvieron el poder por décadas. “Los parientes también tienen derecho a trabajar”, es la consigna. Y los amigos, ni qué decir. No importa que la silla de una entidad binacional quede grande o que después de un año de supuestamente haber hecho “bien las cosas”, ahora también se diga que todo lo hecho por el antecesor “fue un desastre”… Ah, no se pregunte qué responsabilidad tiene el Presidente en ese desastre… total, él no tiene luego responsabilidad en nada. O si la tiene, ningún examen de ADN podrá probarlo…

Lección 5: Aprenda a reubicarse. Si durante cierto tiempo gozó de la confianza episcopal y luego cayó en desgracia, Ud. tiene dos opciones: O se deja llevar por la corriente del “cambio”, y espera ser reubicado en otro cargo para seguir prendido a la teta estatal… o puede “ver la luz” y descubrir finalmente que “Lugo lleva al país por un mal camino”. Si opta por esto último, olvídese de ser el “justo equilibrio”, pues pasará a formar parte del elenco de “retardatarios y reaccionarios” que “no quieren el cambio” en el país…

Lección 6: Aproveche la “salud gratuita para todos” y la “nueva escuela pública”… Pero no las aproveche tanto, porque si no, Ud. va a ser el responsable de que colapse el sistema. No se pregunte por qué con tanta salud gratuita y escuela pública renovada, los ministros y dirigentes del gobierno prefieren seguir recurriendo a seguros de salud y colegios privados. El cambio es para usted, ¿o qué cree? ¿Qué la elite revolucionaria debe concurrir a la escuelita del barrio o al centro de salud semiderruido preparados para las masas? Esa elite está para dirigir el cambio, no para utilizar los servicios del socialismo del siglo XXI.

Lección 7: Después de leer esto, y aunque cumpla todas las lecciones, no se arriesgue. Si no lo hizo antes, firme un pedido de reelección sempiterna, reclame la reforma constitucional o afíliese a alguno de los micropartidos que son “dueños del cambio”… De lo contrario, haga lo que haga, seguirá en la vereda de enfrente… y seguirá siendo un reaccionario total…

José María Costa

La lección de los gua’i


Transparencia teeté y no meras proclamas

Algunos todavía están buscando la fórmula para inventar la pólvora. Otros se llenan la boca de discursos y, a la hora de los hechos, naufragan bajo los ventarrones de la corruptela y la ineficiencia. Otros más siguen tomando nota de cursos y manuales de “buenas prácticas” y terminan licenciándose en capacitaciones inútiles o volviéndose expertos en talleres y seminarios rimbombantes, de mucho ruido, costosos honorarios y pocas nueces. Y los hay quienes se pasan diciendo “tenemos puertas abiertas para todos”, en una actitud que esencialmente es candado para cualquier escrutinio y control del público sobre el manejo de la cosa pública. Valga la incoherencia.

Todos ellos debieran tomar el ejemplo de Villarrica, de sus autoridades municipales y de sus ciudadanos. No precisaron tanta alharaca ni autobombo en conferencias de prensa de preguntas restringidas. No recurrieron a publicidades seudo institucionales pagadas por las binacionales ni precisaron contratar costosos asesores de presidentes extranjeros. Hicieron apenas lo que debían hacer y convirtieron a la capital del Guairá en la capital de la transparencia y la participación ciudadana.

Ayer, lunes 21, se realizó en Villarrica la séptima versión de la Jornada de Transparencia y Participación Ciudadana, evento creado y ya convertido en una tradición en esta ciudad, cuyas autoridades municipales rinden cuenta anualmente de su gestión a la ciudadanía. Y la ciudadanía conoce y sabe que ése es un derecho suyo y no una simple “concesión graciosa” de sus gobernantes comunales.

La cultura de la transparencia se ha instalado en Villarrica. Los funcionarios comunales saben que se deben a la gente y, orgullosos, año tras año, presentan en una EXPO-TRANSPARENCIA sus logros, sus resultados, así como sus desafíos pendientes. Es un mérito compartido quizás con las autoridades comunales, pero todos saben que esta costumbre, convertida ya en una cultura favorable hacia la transparencia, no podrá ser desatendida ni obviada por ningún mandatario que ocupase la administración municipal en adelante.

No es un estado perfecto de anticorrupción, ni estamos ante una administración perfecta. Pero sí tenemos a una ciudad, una comunidad, unas autoridades y unos funcionarios que han comprendido que la transparencia y la eficiencia en la gestión son deberes permanentes que deben atenderse para bienestar de todos. A tal punto que ahora ya están embarcados en otro nuevo desafío: avanzar en la modernidad para mejorar la gestión.

Coincidente con la jornada de ayer, se ha anunciado el plan de modernización en la gestión que llevará a que Villarrica se convierta en la primera CIUDAD DIGITAL del Paraguay, con la implementación del gobierno electrónico. Ello apunta a tener un municipio más moderno, más inclusivo, más alcance del control de la gente, más abierto a la modernidad.

Mientras a nivel central todavía se están pagando consultorías con préstamos y donaciones monumentales para ver qué hacer al respecto, Villarrica ya está dando pasos adelantados, incluso por delante de la legislación nacional, para avanzar en la estructuración de una gestión gubernamental acorde al siglo XXI. Y todo ello, teniendo como eje conductor y preocupación fundamental la transparencia y la eficiencia en la gestión.

El sitio web municipal, www.villarrica.gov.py, es un ejemplo de cómo puede disponerse la información pública al alcance de la gente, sumado a iniciativas como estas audiencias públicas, carteles en la vía pública conteniendo los salarios de autoridades y funcionarios; teléfonos de acceso a la información; publicaciones de los gastos de royalties y listas de cheques pagados, entre otros.

Con todo esto, y comprendiendo que todavía hay mucho que avanzar, cómo no pensar que los gua’i tienen mucho que enseñarnos cuando se quieren hacer las cosas bien y no del revés. Valga la paradoja.

José María Costa